27 de mayo de 2015

La nostra escola si vol ser inclusiva-ha de canviar tot

En Josep Maria Jarque és un dels grans referents al nostre país quan es parla d’escola inclusiva. Aquest concepte no existia fa 60 anys, quan ell va crear amb la seva dona el primer centre de Formació Professional per a persones amb discapacitat intel·lectual. Va ser una autèntica revolució en una època en què, com ell explica, els infants amb discapacitat “eren a casa i ningú els volia”. 

Poc després, un grup de famílies va contactar amb ell perquè posès en marxa un centre d’educació especial. Va ser així com va néixer l’Escola Fàtima de Terrassa, un centre pioner. Ja en democràcia, Jarque va ser un dels redactors del Pla Nacional d’Educació Especial del 1979, que regulava per primera vegada l’escolarització de persones amb discapacitat intel·lectual. 

També va contribuir a l’aprovació de la Llei d’Integració Social dels Minusvàlids, més coneguda com la Lismi, que va impulsar Ramon Trias Fargas. Ha treballat 20 anys al departament d’Ensenyament. Ara en fa 15 que està jubilat, però segueix treballant activament per l’escola inclusiva.

23 de mayo de 2015

Tenemos una escuela del siglo XIX, unos profesores del siglo XX y unos alumnos del siglo XXI

Entrevista con Ignacio Calderón Almendros, profesor del Dpto. de Teoría e Historia de la Educación de la Universidad de Málaga. Premio Discapacidad y Derechos Humanos 2013-14 otorgado por el CERMI realizada por Alejandro Calleja, padre de Rubén, un chico con síndrome de Down obligado por la Junta de Castilla y León a escolarizarse en un centro de educación especial.
Acaba de publicarse tu último libro "Educación y esperanza en las fronteras de la discapacidad"que aborda la construcción de la identidad de las personas con discapacidad a partir del estudio de su hermano Rafael. ¿Cómo fue el proceso de elaboración hasta verlo publicado?
Ha sido un proceso extenso, complejo y sobretodo muy intenso. Se trata de un estudio arriesgado, pero sobretodo es mi investigación más íntima y expuesta emocionalmente, porque aborda la construcción de la identidad de mi hermano y la mía propia. Por eso, cuando hace poco una colega comentó del libro que “se distingue de entre muchos porque al leerlo, sientes”, entendí que algo del rico proceso vivido ha quedado en él. Así fue como se escribió: con ideas preñadas de emociones.
Las dificultades y la incomprensión me imagino que serían muy fuertes hace 20-25 años. La integración educativa parecía ciencia ficción. ¿Cómo fue?
Tengo el triste sentimiento de que aunque han cambiado muchas cosas, no han cambiado tanto. Veámoslo en algo más genérico: de la misma forma que hemos crecido y progresado como sociedad desde la transición, también se ha desvirtuado la democracia hasta el punto de no saber muy bien hacia dónde queremos ir. Nos hemos enredado en el proceso de conquistar nuestra libertad, lo que nos ha conducido a la actual crisis. De ahí el desencanto con la política… Pues en la educación ha ocurrido algo parecido. Hace unas décadas, las escuelas ordinarias comenzaron a abrirse para el alumnado con discapacidad, y era un camino penoso pero a la vez ilusionante. A lo largo de estos años, las escuelas han ido regulando lo que erróneamente llamamos inclusión (categorizando, etiquetando y protocolizando) hasta el punto de que muchas familias se han visto forzadas a llevar a sus familiares a la educación especial. Es casi un callejón sin salida. Todo está cada vez más regulado y controlado, con prácticas institucionales que encorsetan y constituyen obstáculos a la inclusión. La ilusión se ha ido perdiendo, puesto que la inclusión plantea retos complejos a todas las instituciones: a las escuelas, a las administraciones, a las familias, las asociaciones… Pero son retos que no podemos rehuir, porque de ello depende nuestro progreso personal y social.
Me imagino a tus padres convencidos de lo que querían para Rafael: lo mismo que para el resto de los hermanos. ¿Vuestra implicación como hermanos ayudó mucho en esta travesía?
Es curioso que un padre como tú no dude en descifrar lo que deseaban mis padres para la educación de mi hermano Rafael. Hace una década, una compañera y yo mismo presentamos la Investigación-Acción de mi familia en un congreso de la reconocida Collaborative Action Research Network. Una investigadora inglesa me preguntó: “¿Por qué queríais que él estudiara en ese centro?” A mí aquella pregunta me noqueó, porque nunca se lo habría preguntado con sus hijos, por ejemplo. De alguna manera, seguimos pensando que unos tienen derecho y otros no, que la escuela no es de todos. Creo que eso es lo que aprendimos a vivir de otra manera entre los hermanos y hermanas, gracias a nuestros padres: no se nos ocurriría hacer ese tipo de preguntas, porque aprendimos a entendernos como sujetos con los mismos derechos, a defenderlos de manera colaborativa y a cuestionar la normalidad. Y de esta realidad nos beneficiamos todos y todas.
Hablando de personas con diversidad, que en realidad estamos hablando de todos y todas, ¿por qué seguimos considerando distintos a algunos? ¿Por qué hemos avanzado tan poco en la igualdad real cuando es un derecho indiscutible?
Porque lo que para ti como padre es indiscutible, no lo es para la mayoría de la gente… Y esto tiene que ver con el miedo que nos invade, y nuestra obsesión por controlar y ejercer el poder. Nos asusta no ser aceptados, y vivimos desde la infancia un proceso de doma cognitiva y conductual que reniega de nuestras peculiaridades. Se castigan las diferencias, y a través del miedo nos convertimos en agentes controladores: porque en la medida en que digo que alguien es gordo, automáticamente me convierto en flaco; al decir fea, me convierto en guapa; al pronunciar tonto, me sitúo como listo. Así, decir que hay un colectivo “distinto” (sea cual sea el palabro que utilicemos) supone una falacia: que el resto somos iguales. Y en ese proceso, perdemos parte de nuestra humanidad.
¿Qué nos está pasando como sociedad para tener esta gravísima crisis moral?
Ese miedo nos está conduciendo a sobrevivir en lugar de vivir, como si estuviéramos en la selva. Como si la colaboración que nos ha traído hasta aquí fuera un estorbo en nuestras vidas y nuestras sociedades. Miedo en cadena que sustenta la jerarquía y los protocolos, y con ello la pérdida del sentido de la educación. Nadie parece tener responsabilidad porque todos seguimos órdenes. Por eso es necesario romper este círculo perverso.
Tenemos una escuela del siglo XIX, unos profesores del siglo XX y unos alumnos del siglo XXI. Habrá que sincronizar el reloj del tiempo, ¿no?
Necesariamente, y esa sincronización no va a venir de la mano del poder, ni por arte de magia gracias a las nuevas tecnologías, que parecen constituir hoy la panacea de cualquier ensoñación educativa. Ocurrirá cuando seamos capaces de cuestionar la función de las calificaciones y las clasificaciones en la educación obligatoria, y de dedicarnos por completo a que los niños y las niñas aprendan con deseo, respetando sus ritmos, circunstancias e intereses. Esa es la educación que deseo para mi hija y mi hijo, en la escuela pública y junto a alumnado de todo tipo. Una escuela en la que se aprenda a ser, conocer, sentir y hacer en colaboración. Un lugar al que se desea ir, porque alberga algo deseable para los niños y las niñas: descubrir y construir el mundo en comunidad.
¿Es una utopía que los padres podamos participar activamente en las aulas?
No solo no es una utopía, sino que es absolutamente deseable e imprescindible si queremos que todo el alumnado pueda tener éxito en la escuela. Está sólidamente demostrado que una de las variables más intensamente relacionadas con el éxito escolar es precisamente el grado de participación de las familias, y esto tiene que ver con que las familias establecen puentes entre las culturas de procedencia y la cultura que se trabaja en la escuela, lo que nos permite como educadores incidir en la zona de desarrollo próximo. Sin embargo, para que esto ocurra es necesario que comencemos a ver el aula y el centro como un espacio de vida y construcción, en lugar de un contexto de instrucción y reproducción.
La educación inclusiva es un derecho humano fundamental de todos los niños reconocido, por ejemplo, por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU. Entonces, ¿por qué no se hace realmente efectivo? ¿Por qué nuestro propio Tribunal Constitucional no considera la educación inclusiva como un derecho fundamental?
Hace unos años, un compañero me hizo ver que buena parte de las preguntas que nos hacemos son erróneas: siempre nos preguntamos por qué, y casi nunca para qué. Si modificamos tu pregunta con este criterio, entonces pienso en los privilegios que mantenemos los que nos autodenominamos “normales”, en los intereses que nos mueven. Cada uno de nosotros excluye por miedo a ser excluido, y en el mantenimiento de este orden social y escolar, creemos salir ganando. Siempre es el hijo o la hija de otro quien es excluido. Apuesto a que todos los implicados en la segregación de tu hijo no tenían implicación personal en el tema, porque de lo contrario no habrían dudado del derecho que asiste a Rubén o que asistía a mi hermano, como nos ocurre a ti y a mí. Pero no fue así, y en este status quo nos socializamos naturalizando las desigualdades, como aquella investigadora que osó inocentemente hacerme una pregunta tan discriminatoria…
Las familias tenemos el derecho reconocido a escoger el tipo y modelo de escolarización. Entonces, ¿por qué se nos imputa un delito penal de abandono familiar cuando estamos luchando por el derecho y la dignidad de nuestros hijos? ¿No serán otras instituciones las que realmente los están abandonando?
La sociedad y sus instituciones pretenden disuadir cualquier iniciativa que cuestione fuertemente el actual curso de las cosas. Seguimos entendiendo la educación como un molde, inamovible e incuestionable. Esto lo ejercemos los padres y madres, los docentes y en general es así como se produce la socialización. Necesitamos sentirnos seguros en el grupo, y con esa arma se ejerce una suerte de chantaje social: te doy mi amparo si te sometes a mis reglas. De esta forma, aprendemos a situarnos del lado de las instituciones hasta el punto de que cualquier otra opción parece fuera de toda lógica. Yo creo que algo así es lo que está ocurriendo en el caso de vuestra familia y de otras en similares circunstancias. Pero esas injusticias se sostienen en una precariedad argumental que no debería ser difícil derribar (romper el molde), porque decir que vuestra opción de resistencia es fácil o fruto de una dejación de funciones es simplemente irrisorio. Se pone el foco en el lugar equivocado, y con ello queda impensado lo que causó el problema: que la institución escolar no está diseñada para todo el alumnado, a pesar incluso de la legislación internacional que nos obliga a ello. Tenemos que lograr cuestionar el proyecto homogeneizador de la escuela.
Desgraciadamente las asociaciones que se dedican a la diversidad funcional realizan una labor útil pero son esclavas de quienes las financian. Solcom como asociación independiente es la que se atreve a denunciar públicamente. ¿Tendríamos que madurar como democracia y sociedad y no depender del color político de quien nos gobierna?
Las asociaciones de personas con discapacidad y sus familias han constituido un acicate para las mejoras que se han producido en las últimas décadas, pero a la vez han sido esclavas del proceso de doma que constituye la socialización, especialmente por ser esclavas de las políticas de subvenciones. No se puede ser demasiado crítico con la administración si depende de ella que nuestra organización siga adelante, con sus recursos personales y materiales. De tal manera que se iniciaron para romper con las concepciones sociales imperantes acerca de la discapacidad, y a menudo se convierten en sustentadoras de la segregación. Y dentro de ellas, el papel que estamos jugando los profesionales está resultando fundamental para que las asociaciones reproduzcan las ideas hegemónicas de la discapacidad, en lugar de cuestionarlas y transformarlas, que es el principal objetivo que se propusieron al constituirse. En cualquier caso, hay ejemplos de asociaciones, colectivos y acciones que están rompiendo con esta dinámica.
Veo la educación como un barco a la deriva, pues lo gobierna el político de turno que es incapaz de llevarlo a buen puerto. ¿No crees que si toda la comunidad educativa (docentes, padres y alumnos) tomase cartas en el asunto nos iría a todos mejor?
Definitivamente. La transformación de la escuela tiene que venir del impulso de un profundo respeto al ser humano. Respeto a la naturaleza de los niños y las niñas, no como futuros adultos, ni como futuros trabajadores, ni como individuos estándar. Respeto al valor de la maternidad y la paternidad, como actividades guiadas por el amor y la realización que trascienden infinitamente las dinámicas de supervisión de las tareas escolares. Respeto a la docencia, como actividad abierta a la reconstrucción continua de la realidad a partir de las necesidades de los niños y las niñas. Y respeto a la ciudadanía en general, como posibilidad que se genera en el ejercicio de la participación real. Tenemos que hacer un esfuerzo por entender que no podemos delegar las responsabilidades que nos tocan, y que cada persona y colectivo tiene algo que aportar al resto para construir una educación para todos y todas. Y eso sólo puede venir de la confianza mutua y del interés compartido por contribuir al desarrollo de los niños y las niñas, y que tiene que cristalizar en la participación.
Termino como siempre: lo mejor está por llegar. Caminamos hacia una tierra de esperanza y sueños en este tren cuya próxima estación se llama Justicia y se encuentra en Estrasburgo. Seguimos… pues al final ganaremos todos.
Yo os deseo justicia, y traigo tus deseos a mi contexto profesional, donde sitúo la esperanza y los sueños en la transformación de los educadores, como germen de esa necesaria reconstrucción de la escuela.

20 de mayo de 2015

Autismo - arreglar personas?

"..Es una falta de respeto reducir el discurso sobre el autismo al nivel de la conducta, sin tener en cuenta los desafíos que encuentra la persona con autismo para estar bien regulada emocionalmente.." (Ros Blackburn)
Amen!

6 de mayo de 2015

Como ser un buen profesional especializado en autismo?

  1. Sentirse atraído por las diferencias. Pensamos que ser un “aventurero mental” ayuda a sentirse atraído por lo desconocido. Hay personas que temen las diferencias, otras se sienten atraídas y quieren saber más sobre ellas.
  2. Tener una imaginación viva. Es casi imposible comprender lo que significa vivir en un mundo literal, tener dificultades en ir más allá de la información recibida, amar sin una intuición social innata. Para poder compartir la mente de una persona autista, que padece un problema de imaginación, se debe tener, en compensación, enormes dosis de imaginación.
  3. Capacidad para dar sin obtener la acostumbrada gratitud. Se tiene que ser capaz de dar sin recibir mucho a cambio, y no sentirse decepcionado por la falta de reciprocidad social. Con la experiencia, la persona aprenderá a detectar formas alternativas de dar las gracias, y la gratitud de muchos padres a menudo le compensará con creces.
  4. Estar dispuesto a adaptar el propio estilo natural de comunicarse y de relacionarse. El estilo que se requiere está más ligado a las necesidades de la persona con autismo que a nuestro grado espontáneo de comunicación social. Esto no es fácil de lograr y requiere muchos esfuerzos de adaptación, pero es importante reflexionar acerca de qué necesidades estamos atendiendo.
  5. Tener el valor de "trabajar solo en el desierto". Especialmente cuando se empiezan a desarrollar servicios específicos en un área. Hay tan poca gente que comprenda el autismo, que un profesional motivado corre el riesgo de ser criticado en vez de aplaudido por sus enormes esfuerzos. Los padres han sufrido este tipo de críticas antes, por ejemplo cuando escuchan cosas como “todo lo que necesita es disciplina", "si fuese mi hijo,....", etc.
  6. No estar nunca satisfecho con el nivel de conocimientos propios. Aprender sobre el autismo y sobre las estrategias educativas más adecuadas es un proceso continuo, ya que el conocimiento en ambos campos evoluciona continuamente. La formación en autismo nunca se acaba y el profesional que crea que ya la tiene, en verdad la “pierde".
  7. Aceptar el hecho de que cada pequeño avance trae consigo un nuevo problema. La gente tiene tendencia a abandonar los crucigramas si no pueden resolverlos. Esto es imposible en autismo. Una vez que se empieza, se sabe que el trabajo de "detective" nunca se acaba.
  8. Disponer de capacidades pedagógicas y analíticas extraordinarias. El profesional tiene que avanzar poco a poco y utilizar soportes visuales de manera muy individualizada. Hay que realizar evaluaciones con tanta frecuencia que uno debe adaptarse constantemente.
  9. Estar preparado para trabajar en equipo. Debido a la necesidad de una aproximación coherente y coordinada, todos los profesionales deben estar informados de los esfuerzos de los demás, así como de los niveles de ayuda proporcionados. Esto incluye a los padres, especialmente cuando el niño es pequeño.
  10. Humildad. Uno puede llegar a ser “experto” en autismo en general, pero los padres son los expertos sobre su propio hijo y se debe tener en cuenta su experiencia y conocimiento. En el autismo no se necesitan profesionales que quieran permanecer en su “pedestal”. Cuando se colabora con los padres es importante hablar de los éxitos, pero también admitir los fracasos ("por favor, ayúdeme"). Los padres también tienen que saber que el experto en autismo no es un Dios del Olimpo.

Diferentes formas de pensar

".. Pienso en imágenes. Las palabras son como un segundo idioma para mí. Traduzco las palabras, tanto las habladas como las escritas, a películas de cine a todo color, acompañadas de sonidos, que pasan por mi mente como una cinta de video. 

Cuando alguien me habla, sus palabras se me traducen instantáneamente en imágenes. Quienes piensan básicamente por medio del lenguaje suelen encontrar que este fenómeno es difícil de entender, pero el pensamiento visual significa una enorme ventaja en mi trabajo como diseñadora de equipos para la industria ganadera.."


4 de mayo de 2015

Xerrada sobre el trastorn de l'espectre autista, 17 de maig Barcelona, Teatre Lliure

Dia 17 de maig a Teatre Lliure (carrer Montseny, 47 Bcn), arran de les funcions d'El curiós incident del gos a mitjanit, es fará una xerrada per parlar de la síndrome d'Asperger i dels trastorns de l'espectre autista.
Seran a la taula el dibuixant Miguel Gallardo. Gallardo té una filla amb autisme, la Maria, que ha estat la protagonista d'alguns dels seus àlbums; el miniaturista Marco Navas, amic de Gallardo i que pateix ell mateix  la síndrome d'Asperger; el psicoanalista Ivan Ruiz, director del documental Unes altres veus i president de l'Associació TEAdir que agrupa pares i mares i altres familiars de persones amb autisme, i Julio Manrique, director de l'espectacle.
Moderarà la xerrada Montse Abbad, periodista vinculada amb Televisió Espanyola, padrina de la filla de Gallardo i guionista i impulsora del documental sobre ells dos Maria i jo.
Les entrades per a l'espectacle estan exhaurides, i l'entrada a la xerrada és lliure però limitada a l'aforament de la sala.

2 de mayo de 2015

Rabietas en publico o por que los padres de niños con autismo les llevan de compras..

Muchos padres de niños con autismo temen, por encima de muchas otras cosas, las rabietas en público del muchacho, algo que muchas veces se asocia a salir de compras juntos. En nuestra casa estamos en territorio conocido, rodeados de gente que nos quiere y entiende la situación. 
En un viaje al hiper, estamos en un lugar con estímulos sensoriales elevados, rodeados de extraños, algunos de los cuáles pueden tener la insensibilidad y la falta de educación de hacer un comentario jocoso o crítico ante un niño que ha perdido el control. También habrá muchas otras personas que sin saber lo que está pasando, qué es lo que ha desencadenado esa “tormenta”, quieran ayudar pero no saben cómo.
Tessa Jordan, una madre de cuatro hijos, tres de los cuáles tienen distintos grados de trastornos del desarrollo, escribió en su blog, después de una de esas terribles tardes de compras, una lista de cosas que alguien podría hacer para ayudar en uno de esos momentos. Estas son sus palabras:
1.- Entiende porqué estamos aquí. Algunas personas pueden poner en cuestión porqué se hace pasar a un niño por una situación donde se pueda sentir abrumado, sobrepasado, y reaccione con una rabieta terrible. Primero, no todos los días son iguales. Hay veces que ir de compras funciona perfectamente. En otras ocasiones, un elemento desencadenante hace que una situación que hasta el momento se había tolerado sin problema, de repente sea insufrible. No siempre sabemos la causa que ha originado la respuesta anómala.
La principal razón de que continúe llevándole de compras conmigo es que tengo una visión del futuro de mi hijo.  Durante el resto de su vida, cada vez que esté en un recinto público, estará en riesgo de tener una sobrecarga sensorial. No sé si alguna vez se llegará a casar, pero confío en que tendrá un trabajo y se irá a de nuestra casa en algún momento de su vida. Debe aprender a reconocer cuándo se está viendo superado por la situación y tiene que buscar un ambiente más tranquilo. Como madre suya, mi obligación es prepararle para la vida.
2.- Por favor, no pretendas iniciar una conversación. Agradecemos tu ayuda pero no podemos ponernos a hablar sobre ello o nuestro hijo en este preciso momento. Nuestras manos, nuestros sentidos, nuestros cerebros están ocupados con un niño que grita, llora, que está fuera de control y nuestra atención está puesta al 100% en él o ella en este momento. El primer objetivo de nuestro hijo es, a menudo, escapar y si estamos en un lugar donde pasan coches, un momento de distracción puede ser fatal.
En vez de preguntar o decir “Disculpe, señora, ¿necesita ayuda?” algo que implica retirar la vista de nuestro hijo para contestarle, es mucho mejor que simplemente nos digas “Señora, vigilo su carrito el tiempo que necesite, esté tranquila” o lo que sea. Nos hace saber que hay una mano amiga cerca, nos quita un preocupación de la cabeza por unos momentos y no requiere una respuesta.
3.- Ábrenos paso. Si nos va rodeando un círculo de pesados o curiosos, la cosa empeora. Si estoy deseando sacar a mi hijo de esa situación, ruega a la gente que se aparte y nos deje irnos al coche.
4.- Recoge mis cosas. Es posible que haya tenido que soltar bolsas, paraguas, cualquier cosa para hacerme cargo de mi hijo. Si ya he pagado las cosas del carro, puedes asegurarte de que no aproveche la ocasión un desaprensivo.
5.- Vigila el tráfico. En un aparcamiento, ayudarme a controlar los coches que se están moviendo puede ser una gran ayuda. Esto tiene una enorme importancia.
6.- Defiéndeme. Si ves que alguien está siendo agresivo o insensible, sal en mi defensa, párale los pies. En ese momento no puedo defender ni a mi hijo ni a mí. Pero agradeceré que alguien lo haga.
Los padres norteamericanos de niños con autismo, que luchan por concienciar y educar sobre los trastornos del espectro autista no tienen ningún reparo, todo lo contrario, en repartir fotocopias de estas cosas en el supermercado donde hacen la compra para que las dependientas, los clientes habituales, el responsable del comercio sepan que no es un niño “maleducado” sino un niño con un trastorno del desarrollo. 
Un padre o una madre no tiene que sentir vergüenza y ocultar que su hijo tiene autismo. Todo lo contrario, deben sentir un legítimo orgullo por la tarea que afrontan cada día y el amor y esfuerzo que dedican a su hijo. El día que alguien me dé en el Mercadona o el Carrefour una fotocopia de estas cosas sabré que las cosas están mejorando.
Articulo publicado ene cxelente blog de José Ramón Alonso 

29 de abril de 2015

Mitos sobre diagnóstico de mujeres adultas con Asperger

Dra Tania Marshall
A lo largo de los años he escuchado historias y narrativas de mujeres acerca de toda su vida. Trabajando y apoyando a mujeres dentro del espectro autista, aprendí mucho personalmente. Con su permiso he compartido y compartiré historias, pensamientos y citas, algunas veces en blogs y la mayoría en mi serie de libros. Entre las historias y narrativas de las mujeres adultas, la investigación y anécdotas de experiencia clínica personal, me he encontrado con algunos mitos comunes sobre el diagnostico. Lo que sigue a continuación es un breve resumen de los 8 mejores mitos diagnósticos que he escuchado más frecuentemente.
MITO. No puedes tener Síndrome de Asperger porque eres mujer.
RELIDAD. Hay mujeres de todas las edades que pueden y tienen Síndrome de Asperger. Las mujeres con Síndrome de Asperger están en todos los países y normalmente tienen un perfil distintivo. Las estadísticas de género son normalmente de 2:1 para varón: mujer y esto puede convertirse en el futuro en un 1:1 mientras encontremos más por la investigación, las anécdotas y evidencias clínicas. Uno de los caminos diagnósticos más comunes es una madre que tiene un hijo o un nieto dentro del espectro autista.
MITO. No puedes tener Síndrome de Asperger porque tus síntomas no encajan en los criterios diagnósticos.
REALIDAD. Los criterios están basados en los varones y los ejemplos de los sistemas de clasificación diagnostican (por ejemplo en el DSMV) están orientados hacia los hombres. Hay un perfil femenino distintivo y en la actualidad no hay herramientas de evaluación o criterios para la mujer adulta.
MITO. No puedes tener Síndrome de Asperger porque puedes hacer contacto visual.
REALIDAD. Las mujeres adultas pueden y hacen contacto visual. Muchas mujeres han tenido años para desarrollar una amplia variedad de mecanismos de imitación y estrategias, que incluso permitieron a muchas mujeres “pasar como normales” la mayoría del tiempo.  El uso que hacen de la ecolalia social (imitación, mímica y actuación) puede ser un verdadero desafío para profesionales no familiarizados con las características y rasgos femeninos únicos.
MITOS. No puedes tener Síndrome de Asperger porque puedes tener una conversación.
REALIDAD. Las mujeres en el espectro pueden y tienen conversaciones. De niñas, hablando generalmente, tienen mejores habilidades lingüísticas y verbales que los varones.
MITO. No puedes tener Síndrome de Asperger porque puedes socializar.
REALIDAD. Muchas mujeres pueden socializar bastante bien por periodos cortos de tiempo. Sin embargo, ellas se saturan emocionalmente y luego necesitan soledad para recuperarse y recargarse. El período de tiempo para estar solas varía, dependiendo de las necesidades sociales de la mujer, la raza social y dependiendo de donde estén dentro del ”espectro social”.
MITO. NO puedes tener Síndrome de Asperger porque tienes amigos.
REALIDAD. Muchas mujeres con las que he hablado tienen una mejor amiga o uno o dos amigos cercanos. Es muy interesante es que algunas mujeres han reportado que son muy populares y luchan con la cantidad de invitaciones sociales que reciben, muchas veces dicen “sí” y más tarde inventan una excusa de por qué no pueden asistir.
MITO. No puedes tener Síndrome de Asperger porque no tienes intereses especiales tradicionales.
REALIDAD. De pequeñas, las niñas con asperger tienen intereses especiales similares a las de sus pares femeninos. Sin embargo es la calidad e intensidad de estos intereses lo que es diferente. Algunos de los intereses especiales en niñas y/o adultas mujeres incluyen: psicología, filosofía, auto-ayuda, animales, fantasía y ciencia ficción, lectura, libros y libros de texto, aprendizaje permanente, computadoras, escritura, arte, actuación y música.
MITO. No puedes tener Síndrome de Asperger porque tienes empatía y compasión.
REALIDAD. Hay distintos tipos de empatía. A muchas de las mujeres adultas con las que he trabajado se las encuentra entre profesiones de cuidado y enseñanza. He trabajado con mujeres del espectro que son enfermeras, maestras de educación especial, profesoras, y trabajadoras sociales entre otras.
(Autora: Tania Marshall Traducido y adaptado con permiso de la autora de Lic. Valeria S. Soto para Mujeres Mujeres TEA, Argentina)

28 de abril de 2015

Sabían que yo era especial, pero no inferior


"..Mi madre se negó a creer que no iba a hablar. Y cuando aprendí a hablar, me hizo ir a la escuela. Y en la escuela, y en casa, las reglas eran importantes. 
Me las hicieron entender, tuve suerte. Todo esto funcionó conmigo. Todos se esforzaron mucho para conectarme con el mundo. Sabían que yo era especial, pero no inferior.." 


27 de abril de 2015

Clichés del autismo


Totalmente acertadas sus opiniones en la entrevista que tuvo lugar en la EiTB, es mas me abrió los ojos y me hizo reflexionar sobre la problemática a la que nos enfrentamos, permiteme que le recuerde que estamos rodeados de estos insaciables y despiadados killers.
Tengo algunas ideas fascinantes para poder lidiar con tales individuos inhumanos y raritos, en primer lugar podríamos abrir un centro de internamiento, identificarles a todos y cada uno de ellos con algún tipo de tatuaje o chip como hizo Hitler con los malvados judíos (por cierto Hitler tenia que tener autismo o alguna de sus variantes malévolas), lo digo por sus grandes conocimientos científicos ya que Hitler focalizaba su odio, curioso..
También había pensado en algunas técnicas de eficacia probada, que seguro usted aparvaría, electroschoks, aislamiento, humillación, discriminación geniales verdad, son el ultimo grito en terapia conductual.
Por favor no dude en realizar mas declaraciones tan inspiradoras, desde luego sus fuentes sus estudios y su gran locuacidad intelectual dan que pensar.

MUCHAS GRACIAS: Un padre preocupado por el psicópata intermitente de su hijo

Nicolau tiene 8 años y dos ordenadores que maneja como le da la gana, está acabando con vida del tercer iPod y no soporta ruidos fuertes. Empezó hablar antes en inglés que en catalán o castellano. Su primera palabra era “dit” – dedo en castellano – yo estaba de viaje y me llamaron desde casa para decir: ha dicho “dit”.. todavía recuerdo la habitación del hotel donde entonces estaba.. grabada ya para siempre en mi cabeza… Nicolau esta dentro del Trastorno Espectro Autista y su mundo es sorprendente y enriquecedor, es un privilegio estar invitado a conocerlo. Quiero que lo conozcas también.